Algo se acciona en el cerebro y grita ¡DESAPARECE! y ya no hay nada más que eso.
La desintegración.
El pulso frena,
sentir el vacío inmenso... aún así ni cerrar los ojos es suficiente, ni dormir, ni enblanquecer la mente. Siempre hay algo más.
El Pánico, un amigo insaciable.
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