miércoles, 11 de abril de 2012

14:57

Desplazada de todos los espacios.
Reencorosa, desconfiada. Tantas patadas y tan pocas fuerzas para devolverlas. Viendo los miedos materializarse, ni poder dormir sin estar alerta.
Sin hogar y con muchos techos.

Bienvenidos a la vida del primer mundo, a la occidental, al consumo, al olvido del alma humana.
Aquí los sentimientos también son privatizados.



Sí, a veces hago ¡crack!

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