Desplazada de todos los espacios.
Reencorosa, desconfiada. Tantas patadas y tan pocas fuerzas para devolverlas. Viendo los miedos materializarse, ni poder dormir sin estar alerta.
Sin hogar y con muchos techos.
Bienvenidos a la vida del primer mundo, a la occidental, al consumo, al olvido del alma humana.
Aquí los sentimientos también son privatizados.
Sí, a veces hago ¡crack!
No hay comentarios:
Publicar un comentario