Dejadme en paz. Mi cerebro me cuida, me proporciona naves con las que surcar el universo. Tiempo que muere entre mis manos, como la arena que cae de este asteroide sucio y desconchado. Triste. Una casita sin gravedad, un espacio sin aire y allí me alojo yo, un ser huesudo, pequeño, perdido y cegado. Aquí ya no viven los monstruos, aquí vienen a tomar el té con mis otras bestias. La juerga durará hasta tarde, la puerta está abierta.
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viernes, 13 de abril de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
20:48
Encontrémonos en otra parte del mundo, donde la naturaleza sea un basto espacio virgen que nos abrace.
Vayámonos de aquí.
A correr a otra parte, a correr donde verdaderamente nuestros pulmones puedan respirar.
A mirar a otra parte, a sentir a otra parte, a gritar a otra parte donde sólo nos responda el eco.
Vayámonos a volar, lejos.
Vayamos a alucinar, locos, con otra luces más brillantes, más intensas, sin tungsteno.
Vayamos a follar a otro sitio, más salvaje.
Vayámonos de aquí.
A correr a otra parte, a correr donde verdaderamente nuestros pulmones puedan respirar.
A mirar a otra parte, a sentir a otra parte, a gritar a otra parte donde sólo nos responda el eco.
Vayámonos a volar, lejos.
Vayamos a alucinar, locos, con otra luces más brillantes, más intensas, sin tungsteno.
Vayamos a follar a otro sitio, más salvaje.
lunes, 12 de marzo de 2012
12:55
Nómadas en las redes de cemento, poseedores de un nosequé que huele a viajero. Intermitentes. Inestables.
Dependencia al movimiento.
Un estado en permanencia caótico.
Dependencia al movimiento.
Un estado en permanencia caótico.
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