Mierda, el miedo y las ganas de vomitar. Otra vez.
A veces pienso que un día no podré más, ¿y entonces qué? No se puede desaparecer de tus propios recuerdos.
Aniquilarlo, me encantaría.
El temor me hace temblar el labio inferior y morder, sé que por querer me arrancaría cada uno de los sesos y a ti, la piel.
El instinto de crear distancia, por cada una de las heridas, creo que crece y lo apreto fuerte para encerrarlo y al pasar los días vuelve a correr a sus anchas y yo intento ahogarle de nuevo. Nada.
Nunca había necesitado tanto darme un golpe en la cabeza, olvidarlo todo y empezar de cero. Quiero.
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